Martina la exploradora, Lunes 4 de Diciembre de 2017

Lunes 4 de diciembre de 2017

Querido diario:

            Sé que ya empiezo con mal pie, debería escribirte todos los días y desde mi cumple que no lo hago, ¡y ya ha pasado todo el fin de semana!

            Un día nos fuimos a comer a casa de los yayos y otro a casa de los abuelitos ¿y sabes qué es lo mejor de todo? ¡Que no he parado de comer tarta! Marcos tampoco, por eso hoy no ha ido al cole, le dolía mucho la tripita.

            A mí esta mañana también me dolía un poco la tripa, pero era un poco por los nervios. Como este fin de semana he ido a tantos sitios con los papis, no me acordaba de que el viernes, después de cantarme el cumpleaños feliz, la profe dijo que el lunes nos daría una sorpresa. ¡Hoy es lunes! Los nervios han aparecido, ¿Qué sería la sorpresa?

            Cuando hemos entrado a clase, la profe ha escrito la fecha en la pizarra, como todos los días, ha pasado lista con la ayuda de uno de mis compañeros, como todos los días, hemos visto por la ventana el tiempo que hacía y lo hemos apuntado en el calendario, como todos los días. Pero cuando tocaba sacar los libros, como todos los días, la profe les ha dicho a los repartidores que no hacía falta, que hoy teníamos una sorpresa.

            Ha sacado de detrás de su mesa, como por arte de magia, una bola muy grande y azul. Nos ha preguntado que si sabíamos lo que era. A mí me sonaba de algo, seguro que lo habíamos trabajado cuando íbamos a las clases a las que ahora va Marcos, pero no me acordaba muy bien.

            De repente, un compañero ha dado con la clave, ¡era el planeta Tierra! Bueno, el planeta Tierra pero en pequeñito, según la profe era una representación de nuestro mundo. Nos ha preguntado cosas sobre él, y parecía que al principio sabíamos poco, pero la verdad es que sabemos mucho. Sabemos que la Tierra, es un Planeta, y es el único en el que hay vida (y esos somos nosotros), que todo lo pintado de azul es agua, y lo que está pintado de otros colores es donde están las casas de todos nosotros, y que según donde estén las casas, las personas juegan a juegos diferentes y hablan de forma diferente.

            La verdad es que todo esto ha despertado mi curiosidad ¿El resto de mundo no juega con las muñecas como hacemos mis amigas y yo en el patio? ¿Los que viven en la otra parte del mundo andan del revés? Estoy un poco preocupada, porque aunque pudiera preguntarle todas estas cosas a los niños de otros sitios no sé si me entenderían, como hablan de una forma tan rara…

            Menos mal que la profe nos ha dicho que poco a poco iremos descubriendo cosas nuevas de cada uno de los países, y veremos qué costumbres tienen en otros sitios del mundo. Estoy muy emocionada, tengo ganas de que llegue mañana para poder saber un poquito más. Ahora me voy a merendar, que la mami nos ha preparado a Marcos y a mí un poco de fruta, dice que después de tanta tarta, hace falta comer un poquito sano. Jo, con lo que me gusta a mí la tarta de chocolate…

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